Evolución y cambios en las dinámicas de agricultura urbana: comprendiendo el origen de algunas estrategias medioambientales.

Desde su origen, el ser humano ha estado vinculado a la tierra, primero para alimentarse de sus frutos y luego para producirlos de forma controlada a través de la agricultura, los datos más antiguos vienen de Mesopotamia y Egipto, donde se desarrollaron las primeras técnicas agrícolas y de riego. En Roma, en la antigua ciudad de Empúries (575 A.C), los jardines también fueron utilizados para cultivos que se encontraban dentro de espacios amurallados de ciudades, castillos y monasterios y allí se cultivaban hierbas, plantas aromáticas, medicinales, flores ornamentales y árboles frutales. Estos espacios de cultivo eran conocidos con el término “huerto”. Durante el Renacimiento (silgo XV y XVI) y el Barroco (siglo XVII y XVIII) se produjeron cambios en el diseño y el carácter de los jardines, dejando de ser productores agrícolas pasando a ser más ornamentales. Ejemplo de esto es la tendencia paisajística de los jardines ingleses que a partir del siglo XVII fueran influenciados por los jardines chinos y japoneses buscando imitar las formas de la naturaleza y alejándose del sentido agrícola del jardín1.

Algunos arquitectos y urbanistas aportar desde finales del siglo XIX con la visión de lo que podría ser en el futuro la relación entre la agricultura y la ciudad: Ebenezer Howard (1898) 2, Leslie Patrick Abercrombie (1944) 2, Le Corbusier (1924)3 y Frank Lloyd Wright (1930)4.

Los motivos que hoy promueven nuevamente el resurgimiento de la agricultura en las ciudades varían según las condiciones económicas y de desarrollo de cada país, así, los países en vías de desarrollo encuentran en la agricultura urbana una opción de abastecimiento alimenticio. Históricamente, los motivos políticos y crisis económicas también han sido factores que condujeron a países como Berlín, Viena, ciudades Británicas, Estados Unidos y Canadá a hacer de la agricultura urbana una actividad casi obligatoria a manera de abastecerse de productos alimenticios durante las dos guerras mundiales y los períodos post guerra. La actual preocupación por la sostenibilidad y el tema de le la calidad de los alimentos hace que las ciudades desarrolladas hayan encontrado en la agricultura urbana una forma de controlar el origen de sus alimentos2.

Hoy en día, la introducción de la agricultura dentro de la ciudad puede implicar también intervenciones en espacios públicos y, con ello, generar un equipamiento urbano asociado a la producción de alimentos de la ciudad. Al mismo tiempo, éste equipamiento, introducido de manera planificada, representa una oportunidad para integrar el tejido urbano vinculando la agricultura con la   gestión de recurso naturales como las aguas residuales y residuos orgánicos. Por otro lado, promueve también la cohesión social, fortaleciendo los vínculos comunitarios y generando un sentido de pertenencia1.

Según el informe “Ciudades más verdes en América Latina y el Caribe” (2014) de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (Fao), es desde 2009 que la población urbana de América Latina y el Caribe ha aumentado en unos 50 millones, alcanzado casi los 500 millones de personas. Actualmente la región es la más urbanizada del mundo, ya que el 80% de su población vive en ciudades. Casi 70 millones de habitantes se concentran en cuatro megalópolis: Buenos Aires, México, Río de Janeiro y São Paulo.

El informe señala que si bien el porcentaje de habitantes de barrios urbanos marginales dentro de la población urbana ha disminuido, el número total ascendió a más de 110 millones de personas en 2010. Las tasa de pobreza urbana siguen siendo inaceptablemente elevadas: el 30% de los residentes urbanos de Colombia, el 35% de Guatemala y el 24% de Paraguay vivían por debajo del umbral nacional de pobreza en 2011. Adicionalmente aún no se ha podido controlar el hambre urbana. Un estudio reciente del Banco Mundial encontró que los precios de los alimentos seguirán ascendiendo en América Latina y el Caribe.

El programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat) considera que las ciudades de América Latina y el Caribe tienen posibilidades de superar el subdesarrollo, la desigualdad y la insostenibilidad y que la región necesita crear centros urbanos que sean ambientalmente sostenibles, apoyar la inclusión social, promover el empleo local y reafirmar la importancia de los espacios públicos y ven, en la agricultura urbana y peri urbana, un punto de partida capaz de generar estas transformaciones. El resultado del estudio de la Fao abarca 23 países de América Latina y el Caribe5 y constató que la práctica de la agricultura urbana y periurbana no está explícitamente incluida en la planificación y ordenación del uso de la tierra en países como Antigua y Barbuda, Chile, Colombia, Dominica, Ecuador, El Salvador, Guyana, República Dominicana, Honduras, Jamaica, Panamá y Paraguay.

En Chile, según un estudio realizado en 1991 por el Centro de información de recursos naturales (CIREN) y por la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO), a mediados del siglo XX comenzó un crecimiento sostenido de urbanización en el Gran Santiago, llegando a cuadruplicarse la superficie de cemento en desmedro de las zonas rurales del valle central. En el momento del estudio, “de las 34 comunas que componían el gran Santiago en esa fecha, sólo 10 poseían superficies significativas de suelos agrícolas. Ellas eran Huechuraba, Quilicura, Renca, Pudahuel, Maipú, Peñalolén, La Florida, La Pintana, Puente Alto y San Bernardo. Las 24 comunas restantes estaban ya urbanizadas en su totalidad en 1970 o terminaron de hacerlo en los últimos 20 años“.

Como consecuencia de esta excesiva urbanización, nacieron iniciativas que combinaban la necesidad de aumentar la existencia de áreas verdes en la ciudad y promover la cultura de buscar alimentos más saludables con la participación de la comunidad, evocando las acciones propuestas del Plan del Gran Londres de 1944 y la aplicación del concepto de la ciudad jardín de 1898. Iniciativas estatales consolidadas como Huerta municipal de la Reina en Aldea el Encuentro de 2001, huertos urbanos en la Pintana y el Programa Medierías Orgánicas de la Reina de 2007 y el Huerto Urbano en el Parque Municipal Las Palmeras, Municipalidad de Renca de 2009 trabajan bajo ideales similares en busca de mejoras medioambientales.

En 2012 el Instituto de Desarrollo Agropecuario autorizó la ampliación del Programa de Desarrollo Local (PRODESCAL) que contempla, entre otros temas, articular los esfuerzos realizados por actores y entidades locales con fines similares, para que se estructuren ejes de desarrollo económico, social, humano y medioambiental, promoviendo de esta forma el fortalecimiento de estas iniciativas. Por otro lado, desde el campo de acción de las ONG’s, existen también múltiples organizaciones como Ciudad Viva (2000), Huerto Hada Verde (2007), Cultivos Urbanos (2008), Plantabanda (2011) y Proyecto Huerto (2012), entre otros, que se dedican a promover y fomentar la participación en temas de agricultura urbana. Éstas se enfocan en provisión de insumos, capacitación y difusión de temas agrícolas y fortalecimiento de vínculos comunitarios.

Según un informe del 2013 de la Red de Agricultura Urbana (RAU), en Santiago existen 36 huertos distribuidos en 17 comunas. Las comunas con mayor presencia de huertos son Ñuñoa, El Bosque, La Reina, La Pintana y Las Condes6.

Huertos en Santiago
Catastro de huertos urbanos en Santiago de Chile 2013.

 

Las dinámicas de la agricultura urbana han dado lugar a la creación de estrategias que tienen por base principios medioambientales pero que por su forma de operar, se han convertido también en catalizadores de relaciones sociales, fomentando redes, vínculos y asociación entre distintos actores.

Línea de tiempo agricultura
Línea de tiempo del origen y evolución de los cambios en las dinámicas de la agricultura urbana. Elaboración propia. Enero 2015

 

 

1 Arosemena, Graciela. Agricultura urbana, espacios de cultivo para una ciudad sostenible. Barcelona. Gustavo Gil. 2014. 127 p.
2 Howard, Ebenezer. To-morrow: A Peaceful Pah to Real Reform (1898). Routledge, Londres, 2004.
3 Le Corbusier. Urbanisme. G.Crès, Paris, 1924 (Versión castellana: La ciudad del futuro, Buenos Aires, 1971)
4 Wright, Frank Lloyd. The living city. New York. Horizon Press. 1958. 334 p.
5Para evaluar el estado de la agricultura urbana y periurbana en América Latina y el Caribe, la Fao llevó a cabo en 2013 una encuesta en 27 países, de los cuales 23 enviaron respuesta: Antigua y Barbuda, Belice, Bolivia (Estado Plurinacional de), Chile, Colombia, Cuba, Dominica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Saint Kitts Nevis, Republica Dominicana, Santa Lucía, Suriname y Trinidad y Tobago.
6 Catastro de huertos urbanos en Santiago de Chile. Red de Agricultura Urbana-RAU/ Pontificia Universidad Católica de Chile- Facultad de Arquitectura y Urbanismo. Realizado durante el segundo semestre del 2012.
Fuente de la imagen “Catastro de huertos urbanos en Santiago de Chile 2013”: Red de Agricultura Urbana-RAU/ Pontificia Universidad Católica de Chile- Facultad de Arquitectura y Urbanismo. Realizado durante el segundo semestre del 2012.
Fuente de la gráfica “Línea de tiempo del origen y evolución de los cambios en las dinámicas de la agricultura urbana”: Elaboración propia. Enero 2015

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