La evolución del comercio ambulante y su transformación en estrategias de emprendimiento comunitario.

La sociedad humana primitiva europea aportó un progreso económico decisivo en las fuerzas productivas. En el año 8,500 a.C., el hombre empieza a ejercer la agricultura y la crianza de ganado para uso doméstico, prácticas que le permiten reducir significativamente el espacio del que se extraen los medios de sustento en comparación con la caza y la pesca, que solían ser los medios de sobrevivencia del hombre primitivo y que obligaban a su constante migración. El desarrollo del ejercicio de la agricultura y la crianza de ganado favorece de tal forma que da lugar a la aparición de colonias sedentarias relativamente estables. La producción agrícola y ganadera permitió rápidamente que una zona de territorio relativamente escasa fuera suficiente para sostener a cierto número de hombres y le permitiera establecerse, aumentando así la densidad de la población a tal punto que hizo surgir grandes aldeas y ciudades. Como consecuencia de las prácticas de producción y del inevitable aumento de los víveres, los medios de sustento fluyeron de un modo más seguro distribuyéndose equitativamente durante el curso del año y surge la necesidad de almacenar los excedentes de la producción agrícola para garantizar provisiones para cierto período de tiempo1.

La invención del arado y la utilización del ganado como medio de tracción, conjuntamente con la creación de nuevas herramientas para la producción agrícola y la creación del sistema de irrigación, dieron paso a una producción de vegetales a gran escala. Por otro lado, la utilización del ganado, no solo para la producción agrícola, sino también para la alimentación extraída directamente de su carne y productos lácteos, comienza a genera un intercambio de bienes entre distintas comunidades. Así, poblaciones dedicadas al pastoreo comienzan a intercambiar animales por productos agrícolas. Las ciudades sedentarias productoras empiezan a ser lugares de encuentro ocasionales. Con el paso del tiempo, los bienes intercambiados se convierten en mercancía y aparece la primer división social del trabajo: las poblaciones que producen principalmente agricultura y las tribus de pastores que suministran carne y animales. De este modo nace el comercio exterior1.

Con el comercio también aparece el dinero en forma de collares preciosos, vestimentas y herramientas, y con el dinero aparece la figura del comerciante. La sobreproducción agrícola y ganadera generada por los cambios tecnológicos en sus procesos productivos, permitió que muchos hombres se dedicaran a otras ocupaciones, surgiendo así los artesanos, que se dedicaban principalmente a la fabricación de herramientas e instrumentos diversos que luego ofrecerían a pobladores de sus mismas aldeas, naciendo así el comercio interior1.

En Grecia y Roma durante los siglos VIII a.C al V d.C., los latifundios de cultivos extensivos representaban grandes fuentes de trabajo, aunque su principal motor económico fueron los esclavos, la agricultura y la industria jugaron un papel determinante en su economía1. Las ciudades en Grecia estaban constituidas por un “ágora” como lugar de encuentro y de mercado en su origen y en el caso de Roma era el “foro”, una plaza rectangular donde se levantaban edificios civiles y religiosos creando un ambiente propicio para el desarrollo de la vida política, social y comercial de los ciudadanos2. Durante el período del feudalismo (siglos IX al XV d.C) artesanos, mercaderes y comerciantes de ciudades circundantes, llegaban a las ciudades principales para ofrecer sus productos, relacionados siempre con la agricultura, la industria y el ganado.

Durante los siglos XI y XII las autoridades de las ciudades europeas, constituidas por reyes y señores, comenzaron a atraer a comerciantes para que residieran de forma permanente en las ciudades, buscando incrementar la tributación en dinero, convirtiendo de esta forma al comercio en la base económica de la ciudad. El comercio empezó a expandir sus capacidades y pronto se convirtió en un trafico de mercancías provenientes de todos los sectores1.

Entre el siglo XV y XVI aparecen las primeras formas de capitalismo en Europa, como una modalidad de sistema económico en el que las personas individuales o empresas son representados por si mismos, llevando la producción de bienes y servicios de manera independiente, dependiendo así de un mercado de consumo para la obtención de recursos3. Esta nueva tendencia de mercado trae consigo nuevas formas de comercio itinerante.

En América Latina precolombina, la economía era movida principalmente por la agricultura y la forma de comercializar los productos era el trueque o intercambio de bienes. Con la llegada de los españoles aparece el ganado como un elemento que pronto se agrega a la comercialización de productos y la industria y artesanía se hacen presentes a partir del siglo XVI4.

Durante los siglos XVIII y XIX en Chile, la población estaba dividida en un 15% concentrada en los centros urbanos y un 85% en el área rural constituida principalmente por hombres. En consecuencia, la producción agrícola, vinícola y ganadera se vendía en el lugar de origen. El comercio popular tenía lugar en todas partes sin converger en lugares ni fechas específicas. La aparición de lugares de comercio como mercados y ferias se produjo en relación al abastecimiento de las ciudades de mayor tamaño. Ciudades como La Serena, Valparaíso, Santiago, Concepción, Chillán, y Los Ángeles constituían las ciudades más numerosas por lo que los comerciantes encontraban en estos centros un espacio para ofrecer sus productos.

Los lugares donde fueron emplazadas las ferias fueron llamados “Cañadas”. Allí se dio lugar a relaciones sociales entre los distintos estratos económicos, convergían compradores urbanos, productores y comerciantes campesinos, propiciando el surgimiento de nuevos espacios públicos abiertos. El lugar de emplazamiento de las “Cañadas” era el mismo camino que del interior que llegaba a converger con las calles de la ciudad. En el caso de Santiago las “Cañadas” estaban localizadas al sur: La Alameda y al norte: Independencia y Recoleta, a orillas del río. A partir de 1,789 en lugares como La Serena, Chillán, Los Ángeles y Concepción se autorizó formalmente que campesinos y artesanos juntos vendieran sus productos una vez al mes en la plaza de la ciudad.

Debido a que la producción y comercialización de hortalizas y productos populares no eran consideradas actividades indispensables, las oportunidades de desarrollo para los campesinos chilenos que se dedicaban a estos rubros, eran limitada a los mercados suburbanos menores, a la escala comercial de las “Cañadas” y “ferias urbanas” que constituían actividades económicas populares de carácter más cultural y social, pero que también contribuían a evitar la inflación ya que los precios de los productos que allí se ofrecían se ajustaban con libertad5.

En 1889 se formó la sociedad de “Ferias Unidas” que levantó sus instalaciones de forma permanente en los suburbios de Chillán. Allí se construyeron tribunas y corrales cómodos para facilitar el comercio de vacunos y caballares y realizar exposiciones de animales. En 1905 esta sociedad fue transformada en sociedad anónima debido a su expansión por Rancagua, Curicó, San Fernando, Talca y San Carlos.

Por lo tanto, las ferias libres y mercados menores se hallaron en una situación desfavorable, sin embargo, la lucha de los comerciantes ambulantes llamados “regatones” continuó ideando estrategias para poder seguir viviendo del comercio agrícola y artesanal durante la segunda mitad del siglo XIX y a lo largo del siglo XX.

Después de la crisis productiva del empresariado popular que ocurrió en Chile a mediados del siglo XIX, la juventud popular tuvo que emigrar buscando mejores oportunidades en el extranjero sin tener mucho éxito. Cerca de 1,900 las oportunidades en el extranjero se cerraron y hubo que regresar a la ciudad. Cuando esto sucedió, el comercio “regatón” se convirtió en la principal oportunidad de supervivencia para las empobrecidas masas. Fue a partir de entonces cuando estos comerciantes emergentes desarrollaron una red de comercio que se fue extendiendo en todas direcciones que, siendo informal, tuvo que ser reconocida como válida y legítima con el correr del tiempo. En esta época, el comercio “regatón” se empezó a multiplicar en todas las poblaciones populares en forma de baratillos, paqueterías, bazares, puestos de frutas, almacenes, emporios y expendios de bebidas alcohólicas, entre otros.

Vendedor ambulante, Chile principios del siglo XX.
Vendedor ambulante, Chile principios del siglo XX.

Por su parte, algunos comerciantes emergentes, impedidos de operar en las ferias libres, empezaron a recorrer las calles de los sus barrios, surgiendo así una nueva generación de regatones ambulantes ó “falte” como se solía llamar a los heladeros, hojalateros, afiladores, vendedores de mote con huesillos, de castañas cocidas, de churros, de manzanas confitadas etc. Las autoridades municipales no pudieron detener este tipo de comercio que estaba fuertemente arraigado en los barrios más vulnerables y que pronto monopolizó el mercado popular.

Hasta 1910, la política de abasto había dado privilegios y protección a los establecimientos municipales o los particulares supervisados estrechamente por el municipio: el Mercado Central, la Vega Central y el Matadero Municipal. Mientras la política de abasto se mantuvo focalizada en esos establecimientos, las masas de comercio informal   ganaron terreno adentrándose en   el territorio urbano restante que era casi toda la ciudad.

Esto obligaba a descentralizar la red de abastecimiento de la capital, creando, múltiples mercados municipales y múltiples ferias, libres pero autorizadas5.

Para 1915 la Municipalidad de Santiago resolvió instalar una feria libre a manera de experimento en un terreno ubicado en la ribera norte del río Mapocho, entre la Avenida Independencia y el puente de los tranvías. Era la primera feria libre planificada y autorizada por las autoridades la cual tuvo una aceptación inmediata en la opinión pública.

En el caso de la comuna de Providencia, siempre en Santiago de Chile, según registros del archivo histórico de la municipalidad, fue en 1,929 cuando se empezaban a tratar temas relacionados a las ferias libres y los beneficios que éstas podrían aportar a la comuna, promovidos por el entonces vocal José Luis Quezada6.

A partir de 1,933 se realizan en la comuna ensayos para observar el funcionamiento de las ferias libres, dando inicio en Avenida Providencia esquina Pedro de Valdivia7, y en avenida Francisco Bilbao8. Sin embargo, no es sino hasta 1,940 cuando por decreto alcaldicio se autoriza la primer feria libre los días miércoles en la Avenida Salvador, desde Bilbao al sur; y los viernes en la Avenida Manuel Montt, desde Bilbao al norte9. A partir de entonces, las ferias libres continuaron siendo autorizadas y reguladas por la municipalidad de Providencia. El 18 de Noviembre de 1966 fue autorizada la primer feria que reunía artesanía popular, artes plásticas y un escenario de espectáculos promovida por el museo de Arte Modero y que fuera instalada en el parque Presidente Balmaceda, entre Torres de Tajamar y Puente del Arzobispo Mariano Casanova los días 8 y 23 de Diciembre10. La autorización de ésta feria constituyó un punto de inflexión que marcó la diferencia entre las ferias libres tradicionales donde se comercializaba con productos agrícolas y animales para el consumo de alimentos y las ferias con una temática distinta, que a partir de ese decreto empezaran a aparecer con mayor frecuencia en la comuna siendo éstas, emplazadas en sitios donde ya se desarrollaban otras actividades. Parques, plazas y espacios de uso público eran intervenidos por estas actividades, cambiando, por un período de tiempo corto y determinado, el uso del espacio.

Ya en 1973 se autorizaban ferias con una temática exclusiva y en horarios establecidos, así en diciembre de ese año se autoriza el funcionamiento de una feria artesanal exclusivamente artística al fondo de la Plaza Salvador Reyes, los días 10 al 26 de diciembre de 9 a 21 horas11 y en noviembre de 1975 se autoriza el funcionamiento de una feria artesanal-artística con la condición de que en esta feria sólo podrán participar en la exhibición y venta, aquellos artesanos- artistas que produjeran manualmente sus objetos, instalándose en la Plaza Salvador Reyes, entre los días 1 y 27 de diciembre de 9 a 21 horas12.

Representación de una feria artesanal. Chile 1973.

De esta forma se iban categorizando las ferias a manera de darles un espacio con oportunidad de desarrollo comercial a determinado grupo de productores y comerciantes de la comuna tratando de abarcar distintas temáticas.

La tendencia continuó y las ferias siguieron siendo autorizadas: feria de antigüedades en Plaza Juan XXIII13, Quinta Feria Internacional y Séptima Nacional de Artesanía Tradicional en Parque Bustamante14, feria de Chacareros de la Asociación Gremial de Productores y Distribuidores del agro y del mar de la Provincia de Santiago en el vivero municipal15, Sexta Feria Internacional y Décima Nacional de Artesanía Tradicional en el Parque Bustamante16, séptima Feria Internacional y Undécima Nacional de Artesanía Tradicional en el Parque Bustamante17, Feria de la Asociación Artesanal y Cultural Pillmaiken en un terreno del Serviu Mteropolitano18, Octava Feria Internacional y Duodécima Nacional de Artesanía Tradicional en el Parque Bustamante19, Feria Internacional y Nacional de Arte Tradicional de la Pontificia Universidad Católica20, Feria del Libro en Parque de las Esculturas21 y Feria del libro en el Parque Bustamante22 entre otras. Al igual que “Les Bouquinistes” en el París del siglo XVI23, las ferias temáticas empezaban a cobrar popularidad en Providencia. En la actualidad, fue a partir de 2012 que la municipalidad de Providencia, ha desarrollado proyectos para promover el funcionamiento de ferias temáticas o ferias de emprendimiento en la comuna que propician el surgimiento de polos de activación económica, reactivación de calles, promoción de productos y servicios locales y activación de sus espacios públicos.

Feria Noche de Colores. Providencia, septiembre 2014.
Feria Noche de Colores. Providencia, septiembre 2014.
Línea de tiempo comercio
Línea de tiempo del origen y evolución de las cambios en el comercio ambulante.

 

 

1Kuczynski, Jurgen. Breve Historia de la economía, de la comunidad primitiva al capitalismo contemporáneo. Alemania. Platina. 1961. 254 p.
2 González Serrano, Pilar. Historia Universal del arte, Grecia y Roma. Madrid. Espasa Calpe S.A. 1996. 12 Tomos.
3 Tsuru , Shigeto, Institutional Economics Revisited, New York. Carlo Secchi, 1993. 219p.
4 Sifontes, Francisco Polo. Historia de Guatemala. Guatemala. Evergrafica, S.A. 1988. 287 p.
5Salazar, Gabriel. Ferias libres: espacio residual de soberanía ciudadana. Santiago de Chile. Sur. 2003. 109p.
Fuente de la imagen “Vendedor ambulante, Chile principios del siglo XX”: Salazar, Gabriel. Ferias libres: espacio residual de soberanía ciudadana. Santiago de Chile. Sur. 2003. 109p.
Fuente de la imagen “Feria en Chile 1903”: Salazar, Gabriel. Ferias libres: espacio residual de soberanía ciudadana. Santiago de Chile. Sur. 2003. 109p.

6Acta de sesiones ordinaria, Volumen: 9, con fecha 30 de octubre de 1929. Páginas:  247 a 251.
7Acta de sesión ordinaria, Volumen 11, con fecha 31 de marzo de 1933. Páginas: 133 a 136.
8Acta de sesión ordinaria, Volumen 11, con fecha 28 de abril de 1933. Páginas: 146 a 152.
9Decreto alcaldicio, Volumen 11, con fecha 10 de febrero de 1940.
10Decreto alcaldicio N°: 736, volumen 56, de fecha 18 de noviembre 1966.
11Decreto alcaldicio N°: 692, volumen 69, de fecha 5 de diciembre 1973.
12Decreto alcaldicio N°: 624, volumen 73, de fecha 3 de noviembre 1975.
Fuente de la imagen “Representación de una feria artesanal. Chile 1973”: Salazar, Gabriel. Ferias libres: espacio residual de soberanía ciudadana. Santiago de Chile. Sur. 2003. 109p.

13Decreto alcaldicio N°: 690, volumen 83, de fecha 28 de noviembre 1977.
14Decreto alcaldicio N°: 1115, volumen 116, de fecha 20 de octubre 1982.
15Decreto alcaldicio N°: 1194, volumen 117, de fecha 5 de noviembre 1982.
16Decreto alcaldicio N°: 1131, volumen 138, de fecha 30 de septiembre 1983.
17Decreto alcaldicio N°: 1494, volumen 162, de fecha 13 de septiembre 1984.
18 Decreto alcaldicio N°: 1715, volumen 164, de fecha 17 de octubre 1984.
19Decreto alcaldicio N°: 2136, volumen 183, de fecha 12 de septiembre 1985.
20Acta de sesiones, volumen 86, páginas 125 a la 163 de fecha 2 de mayo 1990.
21Acta de sesiones, volumen 89, páginas 157 a la 184 de fecha 22 de mayo 1991.
22Acta de sesiones, volumen 134, páginas 277 a la 294 de fecha 18 de mayo 1999.
23Lydon, Mike. Urbanismo táctico 2 Acción a corto plazo / Cambio a largo plazo. New York. Nextgen. 2012. 54 p.
Fuente diagrama “Línea de tiempo del origen y evolución de las cambios en el comercio ambulante”: Elaboración propia, Enero 2015.
Fuente de la imagen de encabezado: Captura propia del 6 de septiembre 2014.

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