Origen y evolución de algunas  formas de participación ciudadana.

“Llamamos, pues, ciudadanos de una ciudad al que tiene la facultad de intervenir en las funciones deliberativa y judicial de la misma, y ciudad en general, al número total de estos ciudadanos que basta para la suficiencia de la vida1

Aristóteles.

Desde sus orígenes, el hombre ha buscado establecer un ordenamiento organizacional en su forma de vida. Aún no se ha esclarecido la periodización de la forma de organización de los pueblos de América Latina, sin embargo, historiadores como Silvio Zavala2 argumentan que la necesidad organizacional del hombre se hace evidente en la forma cómo los pueblos se ordenaban entre cazadores y recolectores desde el año 45,000 A.C. En esa época ya existía un tipo de organización social para la pesca y la caza, especialmente para coordinar el trabajo cooperativo relacionado con la caza mayor, que involucraba un grupo numeroso de personas. Se estableció así una asociación para la caza y la pesca colectivas y para la fabricación conjunta de equipos y herramientas3.

En Europa, durante la edad media (siglos V al XV d.C.), aparece la ciudad medieval como una organización comunal. Países como España, Italia, Suiza, Francia hacen de sus ciudades espacios amurallados para resguardar a sus propios habitantes. Una de las principales causas que propiciaron el nacimiento de las comunidades fue la necesidad de crear grupos de voluntarios para trabajar en las obras de construcción y mantenimiento de las murallas que cercaban las ciudades. Pronto, ésta actividad pasó a tener carácter obligatorio para los ciudadanos y se amplió de tal forma que fueron agregados trabajos de obras comunes como el mantenimiento de las vías públicas4.

Durante el siglo X, los españoles buscaron la recuperación de su propio territorio, que en ese período se encontraba dominado por los árabes. De esta manera nacieron los Consejos Vecinales. Éstos consejos eran regidos por las normas de sus “Fueros Municipales5”.

Más tarde, en el siglo XII, fueron denominados Consejos Populares y sus integrantes eran elegidos de forma democrática con convocatorias abiertas para todo el vecindario. Las sesiones de los electos eran realizadas de forma cerrada marcando así, la forma de operación de estos consejos. Durante los siglos XII al XIV estos Consejos alcanzaron un alto rango de autonomía, obteniendo derechos cómo el de hacer peticiones al Rey, imponer tributos locales y legislar sobe temáticas de su interés, entre otros. Con el predominio de la nobleza, los Consejos Populares fueron convertidos en estructuras cerradas que operaban por delegación y pasaron a denominarse Ayuntamientos. En 1480 Los Reyes Católicos de España dispusieron que todas las ciudades españolas construyeran edificios propios para el Consejo, estos edificios fueron llamados Ayuntamientos y los Consejos pasaron a ser llamados Cabildos. A pesar de que los Cabildos continuaban siendo una organización popular, los ciudadanos perdieron protagonismo en la elección de sus integrantes pues éstos eran elegidos anualmente mediante una subasta de cargos que ocurría en la Plaza Mayor. En el edificio del Ayuntamiento se llevaban a cabo funciones administrativas y de justicia y era ubicado siempre en la plaza principal de la ciudad6.

A finales del siglo XV, el descubrimiento de América, marcó el final de la edad media, dando cabida al comienzo de la edad moderna. El período de la conquista de América en manos de los españoles partió en 1492 y la incursión de Pedro de Valdivia en Atacama en 1540 marcó el inicio de la conquista española en territorio chileno. Su viaje inició en el desierto de Atacama y concluyó con su muerte en 1553 el fuerte de Tucapel7.

A lo largo de este recorrido, se sucedieron encuentros desiguales con los indígenas, que algunas veces concluían con relaciones amistosas y otras en sangrientos enfrentamientos debido a las estrategias de guerra que utilizaban los nativos araucanos, mapuches o motuches como se llamaban así mismos8.

A pesar de los enfrentamientos, las fundaciones de las nuevas villas y ciudades sumaron más de 100 a lo largo de los casi 300 años de administración española y las primeras ciudades fueron fundados en: Santiago (1541), La Serena (1549) y Concepción (1551). Estas ciudades eran administradas por cabildos que no contaban necesariamente con un edificio formal para desempeñar sus labores ya que la pobreza de los recursos y el embate regular de los terremotos e incendios eran factores limitantes para la construcción de edificios de Ayuntamiento formales, de manera que sesionaban en viviendas o locales acondicionadas para ese fin. Durante los años venideros se fueron construyendo edificios de Ayuntamiento en cada ciudad según el criterio de cada gobernador6.

“El cabildo no sólo vela por el cumplimiento de las disposiciones edilicias relativas a la construcción de casas y edificios, mantención de los servicios comunes, ornato, aseo y progreso de las ciudades, sino por el bien espiritual de la población, la salud, el bienestar de la tierra y su buen gobierno, defensa, en fin, atención de pobres y forasteros”9

Gabriel Guardia.

Mientras la conquista española organizaba las nuevas ciudades y a sus ocupantes a través de alcaldes10 mayores y cabildos, la resistencia indígena buscaba estrategias para organizar sus tropas y repeler la invasión extranjera. Una de las estrategias de guerra utilizadas por los indígenas consistía en organizar grupos numerosos de guerreros para hacer incursiones rápidas al interior de las ciudades haciendo hostilidad al enemigo, saqueando sus ranchos y robando cuanto podían.

Era un ataque sorpresivo de un gran número de guerreros contra un grupo de enemigos que podían ser poblaciones mapuches enemigas o poblaciones españolas. Aunque estas estrategias de guerra eran utilizadas desde el siglo XVI, no fue sino a partir del siglo XIX que se utilizó el término “malón” para referirse a ellas11.

Pintura de Mauricio Rugendas. El malón (1845)

En el Chile del siglo XIX, surgieron también algunos cambios en las disposiciones legales que aseguraban el poder municipal, asignándole nuevas atribuciones y cercando algunas facultades que habían sido impuestas por las leyes españolas. Fue así como la constitución de 1812 establece que los Cabildos sean órganos electivos y sus miembros designados por elección. Para 1823 la orden constitucional ordenaba crear Municipalidades en cada ciudad y villa y eliminaba los Cabildos dentro de su organización siendo sustituidos por Regidores12.

El 22 de Diciembre 1891 fue aprobada la Ley de Organización y Atribuciones de las Municipalidades o Ley de Comuna Autónoma que otorgaba autonomía a las municipalidades y daba libertad al manejo de elecciones políticas13.

Representación de un Cabildo abierto 1876
Representación de un Cabildo abierto 1876

Con esta autonomía otorgada, dio inicio la creación de municipalidades: Ñuñoa, Maipú y San Bernardo en 1891, Puente Alto y La Granja en 1892, San José de Maipo en 1894, Renca en 1895, San Miguel en 1896, Pudahuel y Providencia en 1897, La Florida en 1899, Quilicura y Las Condes en 1901, Quinta Normal y Calera de Tango en 1915, La Cisterna y Pirque en 1925, Conchalí en 1927, Lo Barnechea en 1946, La Reina en 1963, Huechuraba, Lo Prado, Pedro Aguirre Cerda, Cerro Navia, El Bosque y San Ramón en 1981, La Pintana, Peñalolén y Macul en 1984, Estación Central en 1985, San Joaquín en 1987, Vitacura, Independencia, Recoleta y Lo Espejo en 1991 y Cerrillos en 1992.

En 1926 se dicta una nueva ley constitucional en la que los Cabildos vuelven a aparecer y debían ser elegidos popularmente por el pueblo12.

El 11 de septiembre de 1973, se produce un golpe de Estado que provoca el quiebre institucional de Chile, estableciéndose una Junta Militar para gobernar el país y suspendiendo las garantías individuales contenidas en la Constitución, al mismo tiempo que se disuelve el Congreso Nacional. En 1980 se aprueba una nueva Constitución14 que establece la administración local de cada comuna a una Municipalidad, la que estará constituida por el Alcalde y por el Concejo, pudiendo establecer en el ámbito de las comunas, territorios denominados Unidades Vecinales, con el objeto de propiciar una adecuada participación ciudadana15.

Aunque la participación ciudadana estaba estipulada en la nueva constitución, las protestas populares de 1983 a 1987 mostraban otra realidad. No es sólo que querían una sociedad más justa, sobre todo anhelaban una comunidad en la que cada uno pudiera deliberar a cerca del destino común16. Una forma de explicar los movimientos sociales, según Carlos Peña17 es que en ellos hay demanda de comunidad, de círculos sociales, de todas esas cosas que antes proveían las fuentes tradicionales de sociabilidad como la plaza, la iglesia y el barrio16.

La ciudadanía prefería entones, realizar demostraciones públicas de soberanía y participación ciudadana para la toma de decisiones sin salir de sus propios barrios. En la medida en la que la soberanía política y religiosa se centralizaban, en esa misma medida las soberanías populares emigraban hacia otros territorios18.

Este tipo de muestras de organización tanto indígenas (Malones) cómo ciudadanas (Cabildos) se fue transformado con el correr del tiempo en distintas prácticas en la ciudad. Aunque en sus inicios, la palabra “Malón” tiene su origen en la estrategia militar indígena, el concepto evolucionó, y según Yanko González19, es a partir de la segunda mitad de la década de 1950, cuando las primeras culturas juveniles influenciadas por la emergente moda y estilo de vida anglosajona se agrupaban y encontraban un punto de reunión durante las tardes y fines de semana en las pequeñas y medianas plazas vecinales.

Éstas se constituyen en espacios cotidianos de sociabilidad e interacción que amplía sus prácticas sociales. Allí planificaban los “malones” (reuniones domésticas y cooperativas bailables), excursiones a la playa y a las boites (lugares públicos de esparcimiento y baile progresivamente juvenilizados) y, de sobremanera, las salidas a la matiné (exhibición de filmes que tienen lugar en las primeras horas de la tarde). Espacios y tiempos que posibilitan a muchachas y muchachos escenificar su identidad juvenil no sólo a través de la vestimenta, sino también por medio de los nuevos ritmos que arriban lenta, pero decididamente al país desde mediados de 1950, como el rock and roll”.

La importancia del Malón según Yanko González es, por una lado, congrega a la mayoría de los que se perciben como jóvenes; por otro, asigna atribuciones y distinciones específicas según las edades de los congregados. Al contrario de las boites, en los malones son los mismos participantes quienes tienen el control de la música que se baila y los modos de organización de cada evento, por tanto, se decide sobre los contenidos materiales y simbólicos que se consideran parte de la cultura juvenil moderna.

Con este modo de organización, se va creando un sentido de pertenencia al mismo tiempo que reflejan desde sus inicios un carácter de cooperativa ya que no solo implicaban aportes en alimentos, sino que también aportes en discos de vinilo para complementar las celebraciones.

Es a partir de ésta definición de Gonzáles de los malones de los años 50 donde cambia la definición y naturaleza de los malones anteriormente descrita como una práctica indígena. De esta manera, el concepto de malón se convierten en congregar, en construir comunidad e identidad, conocerse, organizar y opinar.

 Malón bailable 1964
Malón bailable 1964.

 

En esa línea, en Santiago de Chile, hasta hoy en día se continúan organizado distintos malones desde las bases sociales,  que buscan promover la participación ciudadana.

MalonUrbano
Malon Urbano Ñuñoa, Satiago de Chile 2014.

Por otro lado, el concepto de Cabildos continuó siendo parte de la jerga organizacional municipal para congregar a los ciudadanos y tomar decisiones en conjunto. A pesar de que no existe memoria ni mención al Cabildo Abierto en la reforma de 1990 ni en otra anterior y que tampoco está regulada expresamente la participación directa de los vecinos en la gestión local, éste es un concepto moderno quizá relegado por el período autoritario que atravesó Chile en años pasados. La tradición del Cabildo Abierto ha perdurado, si no en la ley, sí en las costumbres, sobre todo en los pequeños y medianos municipios, en los que de una manera espontánea, solicitado o provocado por el vecindario, se convocan asambleas para debate o tomar acuerdos sobre temas y problemas actuales20.

En ese sentido, en 1990 el final del período de la dictadura abrió los caminos a la democracia. Las nuevas disposiciones constitucionales promulgadas a partir de ese año propiciaban un cambio democrático. Se introdujeron modificaciones sobre el gobierno y administración regional provincial y a la administración comunal21.

A partir de estas reformas, se accionó un movimiento civil en el que los habitantes de la ciudad buscaban, con libertad, tener un lugar de participación para la toma de decisiones de los grandes proyectos que proponían cambios en su ciudad.

Cabildo ciudadano, Santiago de Chile 2013.
Cabildo ciudadano, Santiago de Chile 2013.

 

Línea de tiempo del origen y evolución en algunas formas de participación ciudadana.
Línea de tiempo del origen y evolución en algunas formas de participación ciudadana.

1 Aristóteles, Política, Libro III, Cap. I.
2Silvio Zavala Historiador y americanista mexicano (1909-)
3Archivo Chile, Centro de estudios Miguel Enríquez (CEME). Historia de nuestra américa, los pueblos originarios. Santiago de Chile. Cela. 1991. 40 p.
4Chueca Goitia, Fernando. Breve historia del urbanismo. Madrid, Alianza Editorial S.A, 1968. 251p.
5Históricamente, norma o códigos dados para un territorio determinado. Cada uno de los privilegios y exenciones que se conceden a una provincia, a una ciudad o a una persona.
6Gutiérrez. et al. Cabildos y ayuntamientos en América. México. Tilde Editores S.A, 133 p.
7Ubicado en la comuna de Cañete, Ciudad y comuna situada en la provincia de Arauco, Región del Bio-Bio,
8Martínez Pumar, Carmen. Pedro de Valdivia fundador de Chile. Madrid, Anaya, 1988. 126 p.
9Guardia, Gabriel. Historia urbana del reino de Chile. Santiago de Chile. Andrés Bello. 1978.
10“La palabra alcalde, deriva de la arábiga cadi, equivale a la castellana juez: es la persona que el rey, o el que tiene su privilegio, destina en algún pueblo para que en su nombre, ejerza jurisdicción”.
11Jara, Álvaro. Guerra y Sociedad en Chile. Santiago de Chile. Universitaria, 1981. 255 p.

Fuente de imagen “Pintura de Mauricio Rugendas .El Malón”: Brickles Iglesias, Eduardo. Sexo, Vacas e indios a malón. Testigo Ocular. Arte, artistas y epifenómenos del arte [En Línea]. 14 de noviembre 2009. [Fecha de consulta 26 de septiembre 2014]. Disponible en: http://weblogs.clarin.com/revistaenietestigoocular/2009/11/14/sexo_vacas_e_indios_a_malon/#more-249
12Silva, Jorge Gustavo. La nueva era de las municipalidades de Chile. Santiago de Chile. Atenas. 1930. 875 p.
13Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. Proyecto de lei sobre organización i atribuciones de las Municipalidades. 22 Diciembre 1891.
Fuente imagen “Representación de un Cabildo abierto 1876”: Nace Caracoles, colapsa Antofagasta. Caminantes del desierto [En Línea]. Diciembre 2013 [Fecha de consulta 26 de septiembre 2014]. Disponible en: http://caminantesdeldesierto.blogspot.com/p/nace-caracoles-colapsa-antofagasta.html
14Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. Breve historia constitucional de Chile. Biblioteca del Congreso Nacional de Chile / BCN [En Línea]. [Fecha de consulta 18 de julio 2014]. Disponible en: http://www.bcn.cl/lc/cpolitica/resena_const
15Constitución Política de la República de Chile. Capitulo XIV “Gobierno y administración interior del estado”, título “Administración comunal”, Artículos 118 al 122.
16 Carlos Peña, en su discurso “La paradoja de Chile”. Puerto de ideas Valparaíso 2013.
17 Carlos Peña. Abogado, Magíster en sociología y Doctor en Filosofía. Columnista e intelectual chileno influyente.
18Salazar, Gabriel. Ferias libres: espacio residual de soberanía ciudadana. Santiago, Sur, 2003. 110p.
19González, Yanko “Primeras culturas juveniles en Chile: Pánico, malones, pololeo y matiné”. Santiago de Chile. 2011. 28p.
Fuente de imagen “Malón bailable 1964”: Ríos Parra, Iván. La fotografía del recuerdo de Bulnes, Chile. El vecinal.cl Diario interactivo ciudadano de Bulnes [En Línea]. 26 de julio 2013. [Fecha de consulta 26 de septiembre 2014]. Disponible en: http://elvecinalcl8.blogspot.com/2013/07/bulners-chile-viernes-26-de-julio-de.html.
Fuente de la imagen “Malon Urbano Ñuñoa, Santiago de Chile 2014”: Lobos, Antonia. “Participación Ciudadana: Hacer ciudades a escala humana”. El Dínamo [En Línea]. 15 de enero de 2015. [Fecha de consulta 19 de julio 2015]. Disponible en: http://www.eldinamo.cl/blog/participacion-ciudadana-hacer-ciudades-a-escala-humana/

20Orduña Rebollo, Enrique. Democracia directa municipal consejos y cabildos abiertos. Madrid. Civitas S.A. 1994. 512 p.
21Ley N.º 19097, del 12 de noviembre de 1991 que introdujo cambios sobre el gobierno y administración regional provincial y a la administración comunal.
Fuente de la foto “Cabildo ciudadano, Santiago de Chile 2013: Prensa Bicicultura. “3º Bicitertulia: “Providencia y la Movilidad Sustentable”. Iniciativas y la apuesta de la comuna”. Bicicultura [En Línea]. 28 de junio de 2013. [Fecha de consulta 19 de julio 2015].Disponible en: http://www.bicicultura.cl/3-bicitertulia-providencia-y-la-movilidad-sustentable-iniciativas-y-la-apuesta-de-la-comuna
Fuente de la imagen “Línea de tiempo del origen y evolución en algunas formas de participación ciudadana”: Elaboración propia. Enero 2015.

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